Nuestra Señora de Chiquinquirá, patrona de Colombia

Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá es la patrona y reina de Colombia, de la ciudad de Maracaibo y del Estado Zulia en Venezuela, y de la ciudad de Caraz, en el Departamento de Ancash en Perú.

En Colombia
Opus Dei - Nuestra Señora de Chiquinquirá, patrona de Colombia Cuadro Original de la Virgen de Chiquinquirá que descansa en la Basílica Homónima en Colombia y que se renovó milagrosamente hace más de cuatro siglos.

Cuenta la tradición que entre los primeros conquistadores del Nuevo Reino de Granada, Antonio de Santana, encomendero de los pueblos de Suta y Chiquinquirá, era especialmente devoto de la Virgen del Rosario. Por este motivo fabricó en el pueblo de Suta su dormitorio y pequeña capilla. Deseando poner en ella una imagen de la Madre de Dios, mandó pintar una imagen de Nuestra Señora del Rosario en una manta de algodón. Era la manta más ancha que larga y para que no quedasen en blanco los campos que quedaban a ambos lados de la Madre de Dios, mandó pintar a San Andrés Apóstol y a Santa Antonio de Padua uno a cada lado. Luego que recibió la imagen, acomodó el lienzo en un bastidor de madera y lo expuso en el altar de la capilla.
Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá. Boyacá, Colombia.
Pasaron algunos años y el desaseo y la humedad deterioraron el lienzo, que apareció roto por varias partes y la pintura estaba casi borrada. A la muerte de Don Antonio, su viuda, se trasladó a Chiquinquirá llevándose consigo el cuadro al que colocó en una capilla. Diez años más tarde vino a aquel lugar una piadosa mujer llamada María Ramos, cuñada del difunto Santana, quien reparó el cuadro y lo expuso en el mejor lugar de la capilla. Un viernes, 26 de diciembre de 1586, se disponía a salir de la capilla, cuando una india cristiana le llamó la atención hacia la imagen, que aparecía rodeada de vivos resplandores. Volvió el rostro María Ramos y fue grande su asombro al advertir la transformación que se había obrado en el lienzo, cuyos colores, antes tan borrosos y desteñidos, aparecían ahora vivos y claros.

Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá
Pio VII la declaró patrona de Colombia en 1829 y fue coronada canónicamente en 1919.

En 1983 el hoy Beato Álvaro del Portillo, durante su viaje a Colombia visitó el Santuario, cumpliendo así un deseo de San Josemaria Escrivá de Balaguer.

28 de mayo de 1983 - Con Don Álvaro en el Santuario de la Virgen de Chiquinquirá

Llegó el sábado, 28 de mayo. Se planeó hacer el viaje en helicóptero. Por carretera hubieran sido necesarias, al menos, dos horas de viajes a la ida y otras tantas a la vuelta.A las ocho y veinte ya se oía desde Balcones el potente ruido de las aspas del helicóptero, que se posaba en la cancha de fútbol del Gimnasio de Los Cerros. A las nueve, el helicóptero se alzó en vuelo.

Don Alvaro durante su visita a la Basílica de Nuestra Señora de Chiquinquirá.Con el Padre iban don Javier, don Joaquín, don Alberto y Roberto. Los demás que le acompañaban en esta romería, habían salido temprano en automóvil.Una vez en la Basílica de Chiquinquirá, Don Álvaro rezó el Rosario y terminado el rezo, el Padre se sentó y, mirando al cuadro de la Virgen, hizo su oración en voz alta.“Estamos en Chiquinquirá, cumpliendo de modo filial el deseo de nuestro Padre, que manifestó más de una vez, de venir a rezar a este Santuario. Sé que hace muchos años comenzó a tener devoción a la Santísima Virgen en esta advocación de Chiquinquirá. Pero no pudo venir aquí. Lo que nuestro Padre no realizó en la tierra, queremos hacerlo nosotros en su nombre, como buenos hijos suyos…Don Alvaro saliendo de la Basílica de Nuestra Señora de Chiquinquirá.Estamos aquí, a tus pies, en nombre de todas y de todos los que forman parte del Opus Dei en el mundo entero, para ofrecerte cuanto somos y cuanto hacemos, todo lo que deseamos. Y lo que queremos es cumplir la Voluntad de tu Hijo.”

Terminada su oración personal, el Padre se dirigió nuevamente al alter del Santísimo, para despedirse de Nuestro Señor. Antes de salir de la Basílica, encendió cuatro velas a la Virgen; mientras las prendía, fue enumerando las diversas intenciones.

Ver

28 de mayo: quinto día de la visita de Don Álvaro a Colombia